lunes, 26 de mayo de 2014

Equipos y Directores Técnicos Campeones de Torneos Apertura y Clausura (1996 - 2014)

Torneo Apertura 1996 al Torneo Clausura 2014

Torneo
Equipo Campeón
D.T
Apertura 1996
Atl. Zulia
Carlos Horacio Moreno
Clausura 1997
Caracas
Manuel Plasencia
Apertura 1997
Atl. Zulia
Ratomir Dujkovic
Clausura 1998
Estudiantes de Mérida
Richard Páez
Apertura 1998
U. A. Táchira
Raúl Cavalleri
Clausura 1999
Dvo. Italchacao
Raúl Cavalleri
Apertura 1999
Dvo. Táchira
Walter Roque
Clausura 2000
Dvo. Táchira
Walter Roque
Apertura 2001
Estudiantes de Mérida
Santiago Escobar
Clausura 2002
Nacional Táchira
Carlos Maldonado
Apertura 2002
Caracas
Rafael Santana
Clausura 2003
UAM
Alí Cañas
Apertura 2003
Caracas
Noel Sanvicente
Clausura 2004
Caracas
Noel Sanvicente
Apertura 2004
UAM
Carlos Maldonado
Clausura 2005
UAM
Carlos Maldonado
Apertura 2005
UAM
Carlos Maldonado
Clausura 2006
Caracas
Noel Sanvicente
Apertura 2006
Caracas
Noel Sanvicente
Clausura 2007
UAM
Jorge Pellicer
Apertura 2007
Caracas
Noel Sanvicente
Clausura 2008
Dvo Táchira
Carlos Maldonado
Apertura 2008
Dvo. Italia
Eduardo Saragó
Clausura 2009
Caracas
Noel Sanvicente
Apertura 2009
Dvo Táchira
Carlos Maldonado
Clausura 2010
Caracas
Ceferino Bencomo
Apertura 2010
Dvo. Táchira
Jorge Luis Pinto
Clausura 2011
Zamora FC
José De Jesús Vera
Apertura 2011
CD Lara
Eduardo Saragó
Clausura 2012
CD Lara
Eduardo Saragó
Apertura 2012
Dvo. Anzoátegui
Daniel Farías
Clausura 2013
Zamora FC
Noel Sanvicente
Apertura 2013
Richard Paez
Mineros de Guayana
Clausura 2014
Zamora FC
Noel Sanvicente


*Observación: en la Temporada 2000-2001 no se disputaron Torneos Apertura y Clausura; en el 2000 se jugó la Copa República Bolivariana de Venezuela y en 2001 el Torneo se denominó “Finalización”

Los más (+) y los menos (-)

Técnicos: Los que más veces ganaron los torneos (Apertura y Clausura)

17 Técnicos en Total se han repartido los 34 Torneos Disputados; a la cabeza de esta categoría marcha Noel Sanvicente con 8 Torneos ganados 3 Torneos Apertura y 5 Torneo Clausura.


Director Técnico
Total
Torneos
Noel Sanvicente
8
Carlos Maldonado
6
Eduardo Saragó
3
Raul Cavalleri
2
Walter Roque
2
Richard Páez
2
Carlos Horacio Moreno
1
Manuel Plasencia
1
Ratomir Dujkovic
1
Santiago Escobar
1
Rafa Santana
1
Alí Cañas
1
Jorge Pellicer
1
Ceferino Bencomo
1
Jorge Luis Pinto
1
José De Jesús Vera
1
Daniel Farías
1

Técnicos: Los Ganadores de los Apertura


Director Técnico

Apertura

Años
Noel Sanvicente
3
2003; 2006; 2007
Carlos Maldonado
3
2004; 2005; 2009
Eduardo Saragó
2
2008; 2011
Raul Cavalleri
1
1998
Walter Roque
1
1999
Carlos Horacio Moreno
1
1996
Ratomir Dujkovic
1
1997
Santiago Escobar
1
2001
Rafa Santana
1
2002
Jorge Luis Pinto
1
2010
Daniel Farías
1
2012
Richard Páez
1
2013

Técnicos: Los Ganadores del Clausura


Director Técnico

Clausura

Años
Noel Sanvicente
5
2003; 2006; 2009; 2013; 2014
Carlos Maldonado
3
2002; 2005; 2008
Raul Cavalleri
1
1999
Walter Roque
1
2000
Manuel Plasencia
1
1997
Richard Páez
1
1998
Alí Cañas
1
2003
Jorge Pellicer
1
2007
Ceferino Bencomo
1
2010
José De Jesús Vera
1
2011
Eduardo Saragó
1
2012

Equipos: Los que más veces ganaron los torneos (Apertura y Clausura)


Equipo
Total
Torneos
Caracas FC
9
U.A. Táchira/ Dvo. Táchira
6 (1)/(5)
Unión Atlético Maracaibo
5
Zamora FC
3
Atl. Zulia
2
Estudiantes de Mérida
2
Dvo. Italchacao/ Dvo Italia
2
CD Lara
2
Nacional Táchira
1
Dvo. Anzoátegui
1
Mineros de Guayana
1

Equipos: Los Ganadores de los Apertura


Equipo

Apertura

Años
Caracas FC
4
2002;2003; 2006;2007
U.A. Táchira/ Dvo. Táchira
4 (1)/ (3)
(1998)/ (1999; 2009; 2010)
Atl. Zulia
2
1996;1997
Unión Atlético Maracaibo
2
2004; 2005
Estudiantes de Mérida
1
2001
Dvo. Italchacao/ Dvo Italia
1
2008
CD Lara
1
2011
Dvo. Anzoátegui
1
2012
Mineros de Guayana
1
2013

Equipos: Los Ganadores del Clausura


Equipo

Clausura

Años
Caracas FC
5
1997; 2004; 2006; 2009; 2010
Unión Atlético Maracaibo
3
2003; 2005; 2007
Zamora FC
3
2011; 2013; 2014
Dvo. Táchira
2
2000; 2008
Estudiantes de Mérida
1
1998
Dvo. Italchacao/ Dvo Italia
1
1999
Nacional Táchira
1
2002
CD Lara
1
2012

Los casos Destacados.

Campeón de 2 (dos) Torneos en una misma Temporada con Equipos Distintos.

El único que ha logrado esta particularidad es Ángel Raúl Cavalleri, quien ganó el Apertura 1998 dirigiendo al U. A. Táchira y luego en Torneo siguiente, el Clausura 1999 lo ganaría pero esta vez conduciendo al Deportivo Itlachao.

Técnico con  más Equipos Distintos.

Este caso es para Carlos Maldonado quien llegó a conseguir Títulos de los Torneos Apertura y Clausura hasta con 3 (tres) Equipos distintos; Nacional Táchira (Clausura 2002); Unión Atlético Maracaibo (Apertura 2004; Clausura 2005 y Apertura 2005) y Deportivo Táchira (Clausura 2008 y Apertura 2009).

Torneos Consecutivos

Unión Atlético Maracaibo es el único Equipo que ganó 3 (tres) Torneos de Manera consecutiva (Apertura 2004; Clausura 2005 y Apertura 2005), todos con el mismo Director Técnico; Carlos Maldonado.

Técnicos Ganadores de 2 (dos) Torneos de la misma Temporada.

1998/1999       Ángel Raúl Cavalleri; U.A Táchira (Apertura 1998) y Dvo. Italchacao (Clausura 1999)
1999/2000       Walter “Cata” Roque; Dvo. Táchira (Apertura 1999 y Clausura 2000)
2003/2004       Noel San Vicente; Caracas FC (Apertura 2003; Clausura 2004)
2004/2005       Carlos Maldonado; Unión Atlético Maracaibo (Apertura 2004 y Clausura 2005)
2011/2012         Eduardo Saragó; CD Lara (Apertura 2001 y Clausura 2012)

Equipos Campeones de Torneos con Técnicos Distintos.

Caracas FC y Dvo. Táchira Lideran este Departamento, ya que ambos conjuntos han utilizado 4 (cuatro) Técnicos distinto en la consecución de cada uno de los Torneos ganados.

Caracas FC 9 Títulos en Torneos Apertura (4) y Clausura (5) se los reparten: Noel Sanvicente con 6 (3 Apertura: 2003; 2006; 2007 y 3 Clausura: 2003; 2006; 2009) y con 1 Torneo Cada uno: Manuel Plasencia (Clausura 1997); Rafa Santana (Apertura 2003) y Ceferino Bencomo (Clausura 2010).


Dvo. Táchira 6 Títulos en Torneos Apertura (4) y Clausura (2) los consiguieron: Con 2 Walter Roque (Apertura 1999 y Clausura 2000) y Carlos Maldonado (Clausura 2008 y Apertura 2009); Con 1: Raúl Cavalleri (Apertura 1998) y Jorge Luis Pinto (Apertura 2010)

jueves, 17 de abril de 2014

El Cabalero.

Esta puede ser tu historia, o la mía, quizás la de alguien que conocemos… de seguro ya la has escuchado.

Mario Alberto es un personaje reconocido en su barrio, sus amigos lo distinguen y saludan efusivamente, el hombre tiene carisma y se deja querer, aunque muchos lo conocen desde hace más de 30 años, pocos saben su verdadero nombre, sólo sus familiares, el jefe y la responsable de los pagos del lugar donde labora saben cómo se llama en realidad.

En su juventud mientras se disputaba el mundial de España 1982, su parecido físico con el “Matador” Kempes le hicieron ganarse el apodo, que tras unos años adopto como propio, en alguna oportunidad en reuniones familiares lo han llamado por su verdadero nombre y no se había dado cuenta que se referían a él.

Y como ya supusieron, el apodo venía con algo adicional, Mario Alberto jugaba al fútbol, nada parecido a su “tocayo impuesto”, este jugaba de volante de marca, además de poco agraciado con la pelota en los pies, pero todo lo compensaba con un gran corazón y entrega en cada partido que se disputaba en la cancha del barrio.

Mario también era hincha a muerte del club de su ciudad (no era difícil de adivinar), amaba los colores de su equipo, domingo a domingo acompañaba en el estadio los partidos que disputaba el equipo sólo como local, sus obligaciones y el trabajo no le permitían viajar a los encuentros de visitante, era simplemente un fiel local.

En su juventud integró los equipos infantiles del equipo de la ciudad, su sueño era ser futbolistas profesional, pero antes de los 18 debió resignar todo ante las nuevas responsabilidades de la vida, su joven novia esperaba a su primer hijo, Mario Alberto siempre excusó su interrumpida carrera futbolística a este evento, pero la realidad era que sus limitadas habilidades en el deporte no le daban para llegar más allá de un par de partidos en categorías menores saliendo desde el banco en sustitución de un compañero lesionado.

Siempre soñó con ser ovacionado en el estadio donde jugaba el equipo de sus amores ¿y cómo no soñar algo parecido? Si vivía a una calle del estadio, si estaba metido en los entrenamientos ayudando a los utileros a recoger balones y zapatos para poder estar cerca de sus ídolos, a los que siempre quiso imitar, tanto así que copio de ellos muchas cosas que hoy definen su personalidad, pero los que más influyeron en el fueron los jugadores extranjeros, la mayoría de estos argentinos y uruguayos, tanto así, que Mario Alberto hoy en día habla tratando de imitar el asentó y tono propio de los sureños, convencido de que si va a Argentina no le pedirían pasaporte porque pasaría fácilmente por uno de ellos.

Su devoción por los jugadores extranjeros fue tal, que aun años después de retirados estos siguen manteniendo contacto con los que se quedaron a vivir en la ciudad, en la oportunidad que les dan los ratos libre se sienta a escuchar las mismas historias que ha escuchado durante años, siempre con la misma atención, con la misma expectativa, como si fuese la primera vez que las va a escuchar. Luego las trasforma en propias, las cuenta en su círculo de amigos tal como si hubiese estado presente, como si hubiese sido el mismo protagonista de cada hazaña, todos le escuchan, nadie le cree.

Mario Alberto trabaja en un taller de latonería y soldadura, compra los periódicos deportivos y escucha todos los programas de radio que hablan de fútbol en la semana, el repite todo, es una fuente informativa y de consulta entre sus compañeros de trabajo, conoce los jugadores, horarios y fechas de partidos del fútbol nacional e internacional. Por estos días anda algo preocupado porque se dañaron sus audífonos, así que de regreso a su casa en el transporte público se para al lado del chofer para pedirle que sintonice el programa de esa hora y así poder escuchar la última información.

Puntual como ninguno para llegar a trabajar, pero igual de puntual para irse, sabe que si todo sale bien le dará chance de llegar a la cancha del barrio para aprovechar los últimos momentos de luz del día y jugar un rato, situación está que le sirve como entrenamiento pensando en los partidos de la liga que disputa su equipo para jugadores de más de 45 años.

Hay dos cosas que le quitan el sueño a Mari Alberto, la primera el partido del domingo que disputa su equipo en el campeonato nacional de 1ra División, la segunda, el partido de su equipo los días sábado en el torneo del barrio.

Esta semana es particular en la vida de Mario Alberto, su equipo (el del barrio) disputará la final del torneo; esto le ha añadido un poco de presión a la semana típicamente rutinaria de su vida, Mario se ha notado nervioso, nunca había disputado una final, en ninguna categoría y en ningún torneo que había jugado, era su oportunidad de brillar, pero para ello debía cuidar todos los detalles.

Algo que le ha dejado años de conversaciones y cercanía con los jugadores que idolatraba en el club de su ciudad eran todos los rituales extradeportivos que utilizaban principalmente los jugadores sureños, Mario tenía su lista de cábalas, cada una diseñada especialmente para atraer la buena suerte y otras para alejar la derrota y las lesiones.

Llegó el sábado, Mario Alberto apenas pudo dormir, más por repasar todas las actividades que debía hacer antes del partido para garantizar la victoria, que por el mismo nerviosismo de afrontar la final.

Todo debía ser perfecto, el mismo desayuno de los últimos sábados donde habían ganado, la ropa que generalmente usaba para ir de la casa a la cancha estaba organizada, inclusive no la lavaba desde los últimos 3 partidos en que se la puso para evitar quitarle la buena suerte, tomó su café de las 10 de la mañana en la panadería de la esquina mientras esperaba que llegará el diario deportivo para leer las noticias, al mediodía lo esperaba su almuerzo típico de día de juego, comía igual que los futbolistas profesionales, tal como le contaba que sucedían en las concentraciones; una sopa, pollo a la plancha sin aceite acompañado con pasta y jugo natural, todo salía perfecto, el ritual aseguraba el triunfo.

Con tiempo suficiente Mario Alberto procedió a tomar la siesta después del almuerzo, el cansancio acumulado de la mala noche anterior y el despertador del celular que nunca sonó se combinaron para llevar la angustia a nuestro amigo. Se despertó repentinamente y al ver el reloj se dio cuenta que ya era tarde, debía llegar a como diera lugar, los nervios le invadieron, saltó de su cama y trató de ordenar su bolso con lo que debía llevar repasando su contenido temiendo que faltase algo, pero el tiempo era su enemigo y no le permitía ser más cauteloso.

Salió a la parada de autobuses, pero en la medida que pasaban los minutos la angustia creía, no pasaba el vehículo que lo dejaba al frente de la cancha, le extrañaba que la calle estuviese desierta, al pasar un conocido por la calle de enfrente le preguntó si sabía por qué tardaban tanto en pasar los autobuses, cuando le respondieron que ese era el día de la patrona de la line de transporte y no iban a laborar, Mario sentía que iba a estallar en llanto, pensó en irse corriendo, también en tomar un taxi, sacó cuentas, esa segunda alternativa le descuadraba el presupuesto, pero debía tomar el riesgo, tenía que llegar al partido, el regreso a su casa lo haría caminando.

Mario llego a la cancha, pago el taxi y al entrar el partido llevaba 40’ minutos de juego, nadie se dio cuenta que había llegado tarde, nadie se había dado cuenta que faltaba, ni sus propios compañeros, sin hacer mucho ruido se sentó en el puesto de la banca que le correspondía, mientras se vendaba y ponía las medias le preguntó al compañero de al lado cómo iba el marcador, este, sin mirarlo le respondió “0 - 0”, mientras enviaba un mensaje por whatsapp.

Pasaron los 90’ minutos y el compromiso terminó sin goles, con Mario Alberto mirando desde el banco, la final se decidía por los penales, Mario moría lentamente, su equipo desperdició el último lanzamiento para perder el partido, los rivales festejaban la victoria, Mario en la banca lloraba la derrota, se sentía culpable por la perdida, aunque nunca disputó un solo minuto en todo el torneo sabía que era el responsable, quedó solo repasando todo lo que hizo, en algo falló, no cumplió alguna de sus cábalas y esto fue el causante de la derrota, no se atrevía a mirar a la cara a sus compañeros, se sentía como si él hubiese desperdiciado el ultimo penal para perder.

… y si, nadie se enteró que Mario lloraba y se quedó solo en la cancha, llegó tarde y pese a todo el relato de lo sucedido su mujer seguía sin entender nada, para ella eran solo un grupo de hombres grandes ensuciando ropa y corriendo de un lado para otra detrás de una pelota.


Pasaron los días y la vida sigue su cotidianidad, Mario es el mismo de siempre, cumpliendo con su trabajo, entrenando en las tardes y compartiendo con los amigos, aunque se le ha metido una nueva idea en la cabeza, cree que está suficientemente preparado y con conocimientos para entrar a trabajar en un programa deportivo en una de las radios de la ciudad, pero esa, es otra historia…

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El Anecdotario del Estadígrafo (V)

… Yo voy al segundo palo!!!

Transcurría la Temporada 2001-2002 del futbol profesional venezolano, nada parecido a lo que tenemos ahora, en aquel entonces eran apenas 10 los equipos que hacían vida en la máxima categoría de nuestro balompié rentado.

Uno de estos equipos era el Deportivo Galicia, o al menos una de las tantas variaciones que el conjunto gallego tuvo a lo largo de su vida activa como equipo profesional. La particularidad de este “Galicia” era que jugaba en Valle Fresco, Estado Miranda, además también entrenaban en las canchas de la Hermandad Gallega ubicadas en ese sector, qué si a ver vamos, era bastante alejado para los jugadores del equipo que vivían en Caracas.

Durante esa Temporada que no acompañó con buenos resultados al conjunto gallego, uno de sus Técnicos fue Carlos María Ravel, mejor conocido en el ambiente futbolístico nacional como “El Gordo” Ravel.  Uruguayo de nacimiento, pero venezolano de corazón, Ravel no dudó en hacer de Venezuela su nueva casa, la misma que lo vio arribar en 1975 cuando llegó para jugar con Estudiantes de Mérida.

Pese a no ser una buena temporada para los galaicos, Ravel nunca perdió el buen sentido del humor que siempre lo ha caracterizado, el mismo que le ha servido para arrancar sonrisas a cualquier persona, inclusive en los momentos más difíciles.

Uno de los tantos jugadores que integraban la plantilla del Galicia en aquella zafra era el delantero capitalino Isaac Ramos (quien hoy en día es el preparador físico del Deportivo Táchira); además del rol entrenador – jugador, Ramos y Ravel tenían una muy buena relación de amistad.

Un día luego de un entrenamiento matutino Isaac Ramos esperaba a las afueras de la sede de Valle Fresco para trasladarse hasta Caracas, justo en ese momento salía El Gordo Ravel como pasajero en el vehículo de uno de sus jugadores, el automóvil se detiene frente a Ramos y Ravel bajando el vidrio del puesto del copiloto con su característica sonrisa y acento sureño le pregunta:

“Isaacito, querido ¿vas al Centro?”

A lo que Isaac Ramos esperanzado en poder conseguir la anhelada cola responde rápidamente con un  contundente “Si”,  acto seguido Ravel dice “Pues yo voy al segundo palo!!!”; sin oportunidad de reaccionar Ramos veía como su entrenador se iba en el carro dejándolo atrás, teniendo que esperar la camionetica que lo llevara hasta caracas.

martes, 10 de diciembre de 2013

Adiós, Fútbol…

Ya no te recuerdo, ni siquiera me pareces conocido, has cambiado mucho y no te das cuenta. En realidad te han cambiado, en su afán insaciable por justificarse ante los demás, quienes no te pudieron jugar intentan mediante todos los medios posibles excusar su falta de habilidad o destreza modificándote, la culpa era tuya, no de ellos, tus imperfecciones fueron las que se impusieron ante ellos y no sus propias carencias.

La grama y la tierra se combinaban para que unos pocos privilegiados fueran los dueños del dominio del balón en la irregularidad del campo, ellos no, ellos lo quieren plano, hostigan al topógrafo, pero si llegaron a ser obsesivos con lo milimétrico y preciso del corte del pasto, ahora imponen lo sintético. La perfección del terreno les permitirá que el balón los obedezca, que vaya a donde ellos quieren que vaya, independientemente de qué tan mal ejecuten el golpe.

El esférico de cuero atemorizaba al más valiente, un centro o fuerte remate implicaba tener el coraje de arriesgar la integridad procurando evitar la caída de la valla, quedando la historia de aquel gesto épico impreso en el propio cuerpo en forma de marcas o cicatrices. Los cobardes huían, le tenían miedo a la número 5; la modificaron, la hicieron más liviana, más artificial, le quitaron la vida, los despejes largos pasaron de ser una proeza de la fuerza exclusiva de pocos, a una práctica habitual que no diferencia a fortachones de debiluchos. Hoy el balón huye del suelo, no le gusta tocar piso.

Los zapatos de fútbol, cual caballo salvaje, requerían de paciencia, era un arte amoldarlos, obligarlos con el uso a que tomaran la forma del pie, no en vano los habilidosos hacían creer que en lugar de calzado tenían un “guante”. Hoy todos se parecen, estandarizaron las formas, cualquier zapato sirve, dócil, exhibicionista, escandaloso en sus colores, cartel publicitario andante, no se amolda, ahora el pie debe acomodarse a su horma, cuando antes fue al revés. Algunos hasta creen que los zapatos nuevos vienen con jugadas incluidas.

La tecnología agobia y asfixia al fútbol, buscan extinguir el placer culpable del hincha,  la última razón para esperar el próximo domingo, hablar de las responsabilidades de quienes dirigen los partidos, los árbitros. Los ojos de las cámaras de alta fidelidad vigilarán los arcos y la línea de gol, ellos no permitirán que los jueces se equivoquen, ya la culpa no será de otro, ya los goles no entrarán por la animosidad y permisividad del hombre de negro, si no por la propia incapacidad de quien debe finalizar la jugada, pondrá en evidencia a los mártires del gol esquivo, matarán al chivo expiatorio.

Los estrategas obsesionados con el orden y la perfección crean nuevos esquemas, el futbolista se extingue, solo seres superdotados podrán cumplir sus órdenes, cual robots se moverán según las indicaciones, inquisidores del regate y la gambeta, purgarán las culpas en el que quiera desobedecer las instrucciones, destierro al de la fantasía, al de la alegría; el plan ya fue diseñado, todo lo demás es traición, la iniciativa no existe. Algunos esperan que el reglamento se modifique y permita incluir un jugador más, el número 12 en cancha, el que pondrá fin al dilema del espacio que queda entre los defensores y los volantes, invisible, el culpable por su ausencia de las mayorías de las derrotas.

La picardía ya no es un don, no es una habilidad, es un delito, perseguirán a quienes quieran engañar a los contrarios, árbitros y publico con lo inapropiado. Lo que hasta hoy son anécdotas que arrancan sonrisas, mañana serán consideradas artimañas criminales. Recordarlas e incluso nombrarlas será blasfemia.

Y así lo fueron cercando, no nos dimos cuenta, nos lo cambiaron y lo aceptamos. Estos señores, los frustrados que no te pudieron jugar, quienes envidian la gloria de otros, son los que te manejan. Añoraban ser los ovacionados, héroes de la multitud, su rencor los impulsa. Quieren convencernos de que los cambios son para bien, disfrazan sus verdaderos objetivos tras buenas intenciones, pero su fin es otro y lo están logrando.

Hace rato que no fabricas alegrías… hoy provocas angustias, adiós.